Jardín

Plantas de jardín con flores


Plantas de jardín con flores


En general, las diversas especies pertenecen al gran género de las angiospermas y tienen un origen antiguo, que se remonta a la era del Cretácico. La característica de este tipo de planta es precisamente la flor, que la diferencia de las plantas que producen solo semillas o gimnospermas. Han logrado extenderse exponencialmente gracias a su resistencia y su capacidad de adaptarse a los diferentes climas de las áreas geográficas. Las angiospermas son las más extendidas en la naturaleza también porque tienen un período de fertilización más corto que las gimnospermas. Dependiendo de la variedad, se pueden dividir en grandes grupos, incluidos los tipos leñosos de los Austrobaileyales, los Nymphaeales con más de noventa especies y el arbusto Amborella. Además de estos, existe un grupo muy grande de Magnolidaeas, que incluyen, por ejemplo, laurel y magnolia, aunque su número total supera con creces las diez mil especies. Otras plantas con flores aromáticas se conocen como Cloranthales. Todas las especies de plantas con flores están sujetas a las mismas enfermedades, a las que se debe prestar especial atención. En primer lugar, será bueno evitar el proceso de retención de líquidos en las raíces y en los tallos, evitando una administración excesiva de agua y el consiguiente proceso de marcado; Si esto ya está en progreso, se deben usar fungicidas específicos. Por lo tanto, el suelo ideal para plantar las plantas debe ser húmedo, rico en nutrientes y bien drenado. Otra patología digna de atención es la causada por el hongo del oido, que generalmente afecta a los pequeños brotes y hojas tiernas, dejando en ellos una pátina blanquecina; También en este caso, el mejor remedio es un buen fungicida, que se administrará de forma preventiva al comienzo de la temporada de primavera.

La Weigelia



Weigelia es un arbusto nativo del continente asiático y que pertenece a la familia de las coprifoliaceae. Las flores, de color rosa brillante en el exterior y blanco lechoso en el interior, tienen forma de campana y nacen en la parte superior de las nuevas ramitas al comienzo de la temporada de primavera. Esta planta floreciente necesita mucho espacio para poder desarrollarse en toda su belleza, ya que puede alcanzar hasta cuatro metros de altura. Su disposición ideal es en un área expuesta a la luz solar directa. Al ser una especie bastante resistente, se adaptará a los diversos tipos de clima presentes en el área geográfica donde se cultivará. A pesar de esto, se debe prestar mucha atención a la calidad del suelo, que siempre debe mantenerse bien drenado y húmedo; Por lo tanto, es aconsejable regarlo regularmente, especialmente en la temporada de verano, cuando el agua se evapora más rápido. Una vez al año, la Weigelia se podará adecuadamente, quitando las ramas secas o podridas y ajustando la corona. El suelo, además de estar húmedo, debe enriquecerse con nutrientes preciosos, por ejemplo, fertilizando con abono maduro o humus específico, al menos una vez al año, y siempre en la temporada de primavera. En cuanto al riego, una administración semanal estará bien, duplicada si la temperatura es muy alta. La multiplicación se lleva a cabo mediante esquejes: para proceder, uno debe cortar uno del lado de la planta, para no afectar la floración, luego trasplantarlo a un suelo al que se le habrá agregado una buena cantidad de tierra fresca y arena en partes. iguales. La siembra definitiva, ya sea en el jardín o en una maceta, debe realizarse solo en la temporada de primavera.

Los Scabe Cobea y el ciclamen



El Cobea Scadens, nativo de México y perteneciente al Poliomenacee, es un escalador con flores que alcanza alturas importantes, incluso hasta más de doce metros; Por esta razón necesita suficiente espacio. Tiene flores muy hermosas y decorativas, en tonos que van desde violeta, lila y azul hasta el evocador azul oscuro. Además de su uso ornamental, especialmente como seto, es una planta muy codiciada y codiciada para arreglos florales. El arreglo ideal es en media sombra, ya que las delicadas flores sufren de la luz demasiado intensa del sol, especialmente en las horas centrales del día. A pesar de ser un arbusto, el Cobea no es muy resistente, y también sufre el clima severo y las heladas de invierno. El suelo debe estar húmedo y bien drenado, para permitir que las raíces absorban todos los nutrientes. En cuanto al riego, necesitará uno cada diez días si la temperatura es suave o fría y hasta tres en una semana en la temporada de verano. Las hojas y los brotes deben revisarse constantemente para poder intervenir a tiempo con insecticidas en el caso de los pulgones. El ciclamen es una planta muy extendida gracias a su versatilidad que le permite crecer sin problemas tanto en el jardín como en el apartamento. Las flores son de diferentes tonos que van desde el blanco, rojo, rosa y marfil. Cada flor se compone de cinco pétalos, que adquieren una elegante forma de corazón. El ciclamen tiene una floración muy larga, que comienza en invierno y termina a fines de primavera. La planta del jardín debe colocarse a la sombra y plantarse al comienzo de la temporada de primavera. No requiere riego frecuente, será suficiente una administración semanal en verano y una cada quince o veinte días en invierno. El ciclamen es bastante reacio a enfermarse, sin embargo, es una buena idea usar un insecticida al menos una vez al año, preferiblemente en primavera.

La orquídea



La planta de orquídea cuenta con numerosas especies y es nativa de las zonas tropicales de Asia. El simbolismo de la flor tiene orígenes muy antiguos y representa sensualidad, elegancia y refinamiento. Tiene una flor con una forma muy particular con un cáliz de tres pétalos. Dependiendo de la especie, los colores varían de blanco como la leche, marfil, amarillo y tonos violetas, mientras que las hojas, de un verde brillante, son alargadas. La Orquídea es, por desgracia, muy delicada y necesita un cuidado especial y cuidadoso. La disposición ideal para un crecimiento óptimo es en un área bien iluminada del jardín, pero no directamente expuesta a la luz solar, teniendo en cuenta que la planta no resiste climas tórridos o temperaturas excesivamente heladas. Especialmente en las épocas más calurosas del año, se debe regar abundantemente, incluso con cuatro sesiones semanales, teniendo cuidado de no usar el chorro directo de agua para no arruinar las flores y los nuevos brotes. El suelo debe estar adecuadamente drenado y enriquecido con nutrientes preciosos, hecho con un fertilizante a base de potasio y nitrógeno, incrementándolo si es posible con pequeños trozos de corteza desmenuzada y agujas de pino. La Orquídea también teme el estancamiento de los líquidos, ya que tiende a pudrirse fácilmente, dada la suavidad del tallo: por lo tanto, es necesario evitar el riego excesivo de la planta y, al mismo tiempo, es aconsejable realizar pulverizaciones regulares de fungicidas.