Frutas y hortalizas

Cultivo orgánico de huerta


Huerta orgánica


El jardín orgánico es cada vez más una realidad en las tierras, en los jardines e incluso en los balcones de las casas italianas. Porque combina dos necesidades principales, la posibilidad de ahorrar y la de producir y comer productos naturales.
Además de esto, el cultivo de vegetales orgánicos ahora es también una opción y una filosofía de vida: en tiempos difíciles, en los que muchos puntos de referencia y certezas demuestran ser menos estables de lo que pensábamos, el regreso a los ciclos de las estaciones, a la relación eterna entre Los elementos de la tierra y el hombre es un proceso de simplificación del consumo que tranquiliza y de alguna manera alegra.

Las reglas de oro del huerto ecológico.



Hoy se habla mucho sobre el huerto orgánico, de "vegetales de bricolaje de cero kilómetros". Pero, ¿qué hace que un espacio cultivado sea verdaderamente orgánico? El principio general es que, al hacerlo, solo se utilizan productos naturales (no químicos o sintéticos), tanto en la preparación del suelo como en la siembra, y finalmente en la lucha contra las plagas y enfermedades. Pocas y esenciales reglas a seguir:
- Use solo fertilizantes orgánicos como estiércol, turba, compost.
- Seleccione solo semillas y plántulas naturales (para ser claros, evite todos los que están en el paquete o en la bolsita que lleva la palabra "Híbrido").
- El uso de la técnica de "rotación vegetal", que diferencia el tipo de cultivo en un espacio determinado cada temporada, permite tanto el enriquecimiento natural del suelo con diferentes elementos como la no proliferación de plagas específicas.
- Proteja su espacio cultivado, más allá de la amplitud, con barreras naturales especiales que impiden el acceso a animales dañinos.
- Use insecticidas naturales a base de cobre o azufre.
- Prohibición absoluta de herbicidas, pesticidas, fertilizantes químicos.

El ciclo de las estaciones



Uno de los primeros "descubrimientos" para quienes se acercan a la agricultura orgánica por primera vez es la diferencia sustancial entre un huerto y el sector de frutas y verduras de un supermercado. Volver a la tierra significa, y sobre todo, volver a los plazos del calendario natural. No se recogen fresas en diciembre (se siembran en marzo y se cosechan entre mayo y junio) ni pimientos maxi y cromáticamente brillantes en primavera (se siembran en interiores a principios de año, las plántulas se trasplantan al suelo en mayo y las frutas se cosechan en su conjunto verano), solo para dar dos ejemplos. Seguir el calendario, por lo tanto, significa volver a comer de acuerdo con un ciclo natural y dar gran importancia a las fases de la luna: parecerá algo extraño para los neófitos, pero sembrar con una luna menguante o menguante (las indicaciones se encuentran en muchos calendarios "naturales") es una de las factores determinantes para el buen crecimiento de un vegetal o un tubérculo.

Pequeños secretos para comenzar



Para aquellos que quieran probar la agricultura orgánica por primera vez, la sugerencia es comenzar en un espacio pequeño (5x5 metros será suficiente) y con pocos cultivos. Teniendo en cuenta que la mayoría de las plantas se trasplantan al suelo a fines de la primavera, será necesario preparar el terreno girando con una pequeña azada motor o manualmente a principios de marzo. Inmediatamente después, toda el área se enriquecerá con fertilizantes naturales y se dejará descansar por dos o tres semanas. Antes de comenzar el cultivo real, también deberá establecerse la planificación del espacio, teniendo cuidado de dejar pequeños caminos que pasen entre un cultivo y otro. Puede comenzar trasplantando unas veinte plántulas de tomates (debe hacerse en mayo), colocándolos a una distancia de veinte, veinticinco centímetros entre sí. En otra área, a fines de mayo, en cambio, será posible trasplantar, más de cerca, tantas plántulas de pimientos y berenjenas (eligiendo varios tipos). En otra esquina, en agujeros de 50 centímetros de diámetro y 5 centímetros de profundidad, puedes probar calabacines. Tres plántulas por hoyo serán suficientes para un total de 7/8 hoyos y tendrá una producción para toda la temporada (deben plantarse en mayo y regarse con frecuencia). En este punto, su espacio comenzará a asumir una identidad y una producción potencial decididamente significativa.
Para mantener alejados a los insectos, un pequeño truco es dedicar un área pequeña al cultivo de aromas (romero, albahaca, salvia, etc.) Además de enriquecer su pequeño huerto, será útil para atraer insectos y distraerlos de los cultivos principales.

Cultivo orgánico de huerta: el contenedor de compost



Ocupa muy poco espacio, pero resultará de gran utilidad: el compostador es una especie de contenedor de madera (muchos municipios que han adoptado una recolección separada lo distribuyen de forma gratuita a quienes lo solicitan) en el que tirar todos los desechos orgánicos. Las sustancias en pocas semanas se pudren y fermentan, convirtiéndose en un verdadero "compuesto" natural con notables capacidades de fertilización, capaces de nutrir el suelo con sustancias extremadamente efectivas, que ayudarán a las plantas a crecer y fortalecerse gradual y naturalmente. En una inspección más cercana, el contenedor de compost representa uno de los principios fundamentales de un cultivo saludable y natural: todo lo que se produce en un huerto orgánico Se consume o se reutiliza. En un ciclo continuo, que continúa sin interrupción temporada tras temporada. La fascinación de acercarse a la naturaleza también consiste en esto.