Jardinería

Sembrar el césped


Sembrar el césped


Para lograr un césped compacto, suave y de colores brillantes, es esencial preparar cuidadosamente el terreno y sembrarlo de acuerdo con reglas específicas. Aquí hay sugerencias (y pequeños trucos) para una técnica impecable.

Trabajo preliminar: preparación del suelo.


El mejor momento para sembrar el césped es la primavera, pero también es aconsejable el comienzo del otoño, ya que las temperaturas aún suaves y la presencia de humedad a niveles constantes permiten que las semillas broten rápidamente.
Antes de proceder con la siembra real, es esencial preparar el suelo, que debe ser preciso en muchos aspectos. Preliminarmente, el suelo debe limpiarse, preferiblemente a mano o con la ayuda de una pequeña azada, de todas las raíces y piedras infestantes (incluso las pequeñas). Una vez que se completa esta operación, se debe mover el suelo. Si el espacio que tenemos disponible es pequeño, podemos hacerlo manualmente con una pala, de lo contrario, si el área es muy grande, es esencial usar una azada motor (también se puede alquilar en un buen centro de jardinería). La profundidad a alcanzar es de al menos 20/25 centímetros (esto en el caso de que el suelo ya haya sido trabajado en años anteriores; si en cambio es una tierra que ha sido "detenida" durante mucho tiempo, la profundidad a alcanzar es de al menos 40 cm) y la operación debe repetirse al menos un par de veces, para tener un movimiento de la tierra como para sacar cualquier tipo de residuo que se deseche y para refinar mejor los terrones.

La importancia del drenaje.



En este punto, el suelo se ha purificado de todos los desechos y podemos pasar a la siguiente operación. Teniendo en cuenta que para un resultado final apreciable es necesario que haya un drenaje excelente, se deben usar dos trucos: junto con la tierra se debe mezclar una cantidad adecuada de arena (generalmente en una proporción de 1/5 en comparación con la tierra actual) y en la fase de nivelación de la se debe crear una ligera pendiente, lo que ayudará a que el agua no se estanque. Obviamente, esta pendiente debe orientarse hacia el lado del césped más libre que cualquier pared de la casa, macizos de flores u otros.
Para ayudar a que el césped brote rápidamente y se extienda por todo el suelo, mientras mezcla la arena con la tierra, puede aprovechar para agregar una buena cantidad de turba (una sustancia de naturaleza vegetal que aporta materia orgánica y aumenta la estructura del suelo ) que un pequeño porcentaje de fertilizantes. En este caso, la sugerencia es favorecer un fertilizante orgánico que, a diferencia del sintético, no dañará su suelo a mediano y largo plazo. Actualmente hay excelentes fertilizantes orgánicos disponibles en el mercado. Para una elección prudente, es aconsejable leer cuidadosamente la información del fabricante en el envase y seleccionar un fertilizante rico en los tres elementos más importantes: nitrógeno, potasio y fósforo.
Combinando y mezclando todos los elementos, puede proceder a la nivelación definitiva del suelo (sin olvidar la ligera pendiente), utilizando el rastrillo.
La tierra ya está lista. Para una buena siembra tendrá que "descansar" durante al menos tres semanas, para que todos los elementos naturales encajen de la mejor manera. No lo pise por ningún motivo y, en su lugar, preste atención a las plantas infestantes, que deben eliminarse de inmediato.

Siembra: elección de especies de hierba y procesamiento final.



Después del resto "correcto" de la tierra, finalmente puede proceder a la siembra. Para evitar el riesgo de elegir una esencia de césped que no se ajuste a nuestro suelo o que crezca demasiado lentamente, una oportunidad para evaluar puede ser la siembra mixta, utilizando diferentes tipos de semillas juntas. Puede elegir dentro de la gran familia de pastos, que tiene más de 7500 tipos de especies diferentes. Los más conocidos y adecuados para nuestro clima son el Festuca, el Loietto inglés (una de las canchas de tenis del "mítico" Wimbledon), el Cynodon Dactylon, el Paspalum y el Zoysia Tenuifolia. Los primeros tres son parte de la categoría de microtérmicos (más adecuados para temperaturas entre 10 ° C y 20 ° C), mientras que los dos últimos pertenecen a los macrotermos (ideal para áreas con temperaturas que oscilan entre 23 ° C y 34 ° C).
La combinación de diferentes especies permite optimizar los méritos de cada esencia individual y superar cualquier problema derivado de ciertos factores: el tipo de terreno disponible, la presencia o ausencia de áreas sombreadas, el uso previsto del césped (por ejemplo, si es solo para uso ornamental o, en cambio, será pisoteado periódicamente como un lugar de juego para niños).
Una vez que haya elegido, es hora de pasar a la siembra real, siguiendo las instrucciones en el paquete para la cantidad que se utilizará. Existen dos métodos más extendidos: el definido en la emisora ​​(es decir, manualmente, mezclando las semillas con una pequeña cantidad de arena) o a través del carro separador de cultivos, lo que garantiza una difusión más uniforme. Una vez que el suelo se ha sembrado cuidadosamente, queda la última operación a realizar: el paso de un rodillo en todo el terreno (también en este caso es posible alquilarlo en un centro de jardinería abastecido) para enterrar bien las semillas.
Nuestro trabajo está terminado. Todo lo que queda es regar "llover" con mucha frecuencia y esperar. Tiempo unas semanas y en su terreno los primeros hilos verdes comenzarán a aparecer. Solo será el comienzo de un territorio que todos te envidiarán.