Jardín

Pelargonium de geranio


Gerani


El geranio, que comúnmente se llama además de eso, es el Pelargonium, un género que pertenece a la familia Geraniaceae, del mismo que forma parte el otro género similar del Geranio. El nombre Pelargonium se le dio al grupo botánico que hace solo dos siglos, cuando la planta ya se conocía y se difundía con el otro nombre más común de geranio, nombre derivado del griego que significa "pico de grúa", para designar el forma particular de la fruta.
Originaria de Sudáfrica, este tipo de planta fue importada a Europa por comerciantes holandeses que comerciaban con las Indias Orientales y que se detuvieron en el Cabo de Buena Esperanza para abastecerse. Su introducción en Italia se debe a un noble veneciano. Debido a sus características de resistencia a la sequía y facilidad de propagación, este tipo de planta ha atraído la atención de muchos entusiastas de la botánica desde el siglo XVIII, que a lo largo de los años han dado lugar a muchas variedades nuevas, por lo que hoy en día hay miles de ellas.

Variedades botánicas



El género de los geranios de Pelargoni incluye una gran cantidad de plantas perennes sufrutivas que se pueden clasificar en cuatro especies principales:
El Pelargonium zonale o geranios comunes, con curso espeso y con hojas onduladas y verdes, peludas y en forma de corazón caracterizadas por un anillo oscuro. La variedad zonal incluye numerosos híbridos que producen flores casi todo el año de diferentes colores en tonos que varían de blanco a rojo a rosa y que brotan reunidos en paraguas en tallos largos;
El Pelargonium peltatum o hiedra geranios, con hojas de peltate brillante y carnosa y tallos colgantes, cuya característica es la de tener un tallo herbáceo con entrenudos muy largos y delgados y un hábito que recuerda a la hiedra (de ahí el nombre). Una variedad muy particular perteneciente a esta especie está compuesta por geranios de "mini hiedra", conocidos como "geranios parisinos", caracterizados por hojas con vetas blanco-amarillentas;
el oloroso Pelargonium o geranios fragantes, con pequeñas hojas dentadas que tienen la particularidad de emanar, dependiendo de las variedades, aromas particulares de rosa, manzana o limón, utilizados para la extracción de terpenos ampliamente utilizados en la industria cosmética y farmacéutica para hacer el aceites esenciales bien conocidos;
Pelargonium grandiflorum o geranio imperial, con tallos menos gruesos y erectos que los geranios zonales. Las hojas son lobuladas e incisas, mientras que las flores, de color lila, rojo, rosa o blanco, son muy características, ya que tienen parches de color cada vez más oscuro, generalmente rojo púrpura, que el general de la flor.

Técnica de cultivo



Al ser una planta bastante resistente a las altas temperaturas, crece de manera óptima en una posición soleada y en entornos bien ventilados, incluso si vive bastante bien incluso en sombra parcial.
Sin embargo, a pesar de su fácil adaptabilidad, es necesario dedicar a la planta sus propios tratamientos para que nos deleite con sus flores durante la mayor parte del año.
En primer lugar, es importante no perderse el riego regular, sin mojar las hojas, durante la temporada de reproducción, tanto en primavera durante tres días a la semana, según las condiciones climáticas locales, como en verano, incluso todos los días. Sin embargo, es aconsejable no excederlo, ya que demasiada agua puede provocar podredumbre en la planta. En otoño e invierno, por otro lado, es esencial reducir el riego al mínimo necesario para evitar que el suelo se seque por completo.

Geranio pelargonium: trasplante y fertilización



El trasplante de geranios debe hacerse cada año en primavera con un suelo compuesto que consiste en turba y suelo arcilloso, teniendo cuidado de no usar macetas demasiado grandes para evitar que el sistema de raíces de la planta se desarrolle demasiado a expensas de la parte aérea y el corte Las raíces son más largas y gruesas con unas tijeras bien limpias y desinfectadas. En cambio, la fertilización es necesaria para obtener una espléndida floración, que se llevará a cabo a partir de abril hasta septiembre cada dos semanas más o menos con fertilizantes líquidos administrados en el agua de riego. En este período de tiempo para favorecer una floración más exuberante, es esencial que las dosis más altas de fertilizantes sean administradas por el potasio, en asociación con otros elementos como el hierro, el manganeso y el zinc. En el período restante del año es suficiente fertilizar una vez al mes.
Finalmente, no debe olvidarse de quitar las flores a medida que se marchitan y las hojas secas y decoloradas cortándolas con unas tijeras a aproximadamente un cm del tallo para no dejar heridas abiertas y evitar así posibles ataques de parásitos.