Muebles de jardin

Mantenimiento de jardines


Introducción general


El mantenimiento del jardín incluye todas las operaciones que se llevarán a cabo regularmente para que mantenga su belleza y salud a lo largo del tiempo. Por lo tanto, será necesario obtener información y poner en práctica todas aquellas técnicas destinadas a optimizar los diversos cultivos. Entre ellos, el riego ocupa un lugar destacado, porque es precisamente el agua la principal fuente de apoyo de la planta. En general, el riego debe realizarse por la mañana o al atardecer, para evitar el desperdicio de agua y dar el máximo beneficio a las plantas. Cuidar el suelo es igual de importante, y un análisis exhaustivo del suelo nos permitirá mantener la cantidad correcta de nutrientes y un nivel de pH correcto. Para este propósito se pueden usar fertilizantes químicos o turba. El acolchado también debe realizarse regularmente, ya que ayuda a retener la humedad del suelo y evita el crecimiento de malezas. Además de todo esto, necesitamos descubrir qué tipos de plantas queremos comenzar a cultivar o las que se agregarán más adelante, para diseñarles un suelo y un entorno ad hoc, que tenga en cuenta sus características de exposición, alimentación y tratamiento. Finalmente, deberá proporcionar pesticidas y control de plagas para erradicar hongos y parásitos, o simplemente aprovecharlos para prevenir futuros ataques. La recomendación es contactar siempre a centros y profesionales experimentados para encontrar todo el material necesario para el mantenimiento del jardín, a fin de garantizar que todos los tratamientos realizados sean exitosos y adecuados para el propósito previsto. Aquí están las pautas generales a seguir, paso a paso.

Riego y fertilización.



Incluso si los requisitos para los tratamientos de mantenimiento exactos cambian dependiendo de la especie de planta en cuestión, en general la mayoría de las plantas y flores se colocan en lugares expuestos al sol y en suelos bien drenados. En virtud de esto, será bueno realizar riegos regulares, una vez cada quince días en invierno y hasta cuatro en la temporada de verano. En cuanto al tipo de agua, es mejor elegir la no potable, ya que contiene mucha menos piedra caliza. Una vez a la semana se llevará a cabo un riego más profundo, es decir, entrar en la tierra, para alentar a las plantas a formar raíces más fuertes y hacerlas más resistentes al estrés ambiental y los cambios climáticos. El mejor método para el riego regular es el método de goteo, ya que permite una distribución más uniforme del agua y no daña las hojas y las flores más débiles. Esto se puede hacer con una regadera equipada con un dispositivo de cebolla si el jardín es pequeño, o con un sistema real equipado con un temporizador si el área es más grande. En lo que respecta a la fertilización, por otro lado, se debe tener cuidado de no exceder las dosis, ya que en este caso las plantas ya no podrían producir sus agradables fragancias; en cambio, una aplicación anual ligera será suficiente para que se realice a principios de la primavera, con fertilizantes químicos o naturales, turba o compost, de acuerdo con los requisitos específicos. Para evitar la aparición de plagas y animales dañinos en el jardín, es esencial limpiar regularmente todos los elementos presentes en él, comenzando a eliminar las malas hierbas, que además sofocan las nuevas semillas evitando su crecimiento regular. Luego, colocar una capa de mantillo promoverá la humedad en el suelo y también los hongos se mantendrán alejados de las raíces.

Poda



La poda es un punto fundamental en el mantenimiento del jardín, ya que le permite regular estéticamente las plantas y mantenerlas saludables al eliminar las partes ahora secas. Esto debe hacerse con un cortador especial, que se elegirá en proporción al tamaño de la planta a tratar. El corte de ramas secas o elementos podridos debe realizarse con una inclinación laminar de aproximadamente cuarenta y cinco grados, y con un movimiento neto y preciso, para no dañar el tallo principal, los brotes o los brotes adyacentes. Para obtener un resultado óptimo, debe hacerse dos veces al año, y precisamente al comienzo de la primavera y al final de la temporada de verano. Para ajustar la altura y la forma de elementos más grandes, como setos o árboles, se utilizará la ayuda de una sierra eléctrica o de cinta, que se utilizará con sumo cuidado y solicitará información sobre la técnica a personal calificado.

Mantenimiento de jardines: jardines de bajo mantenimiento


Si no tiene mucho tiempo para dedicar al cuidado de su propio rincón verde, puede pensar en crear un jardín de bajo mantenimiento. La elección ideal recae en una tipología de verduras que
son resistentes a la sequía y requieren poco cuidado. El trébol, por ejemplo, ofrece una solución simple y económica al problema, dando al jardín una agradable isla decorativa. También se pueden agregar hierbas perennes, setos de hoja perenne y arbustos rústicos. Para su mantenimiento, bastarán un par de riegos por semana en verano y quince días en la estación fría. El acolchado solo debe realizarse una vez cada dos años, mientras que se debe tener cuidado para eliminar las malas hierbas y las hojas secas del suelo, ya que evitan su crecimiento óptimo y promueven la proliferación de parásitos. Así que aquí está la solución para aquellos que no quieren renunciar a la belleza del verde, a pesar de tener poco tiempo disponible.