Bonsai

Bonsai de abeto


Bonsai de abeto


El abeto es un árbol conífero de hoja perenne extendido en los bosques del hemisferio norte y a menudo se usa como árbol ornamental. En la naturaleza puede alcanzar tamaños impresionantes, pero también se usa con frecuencia para la formación de bonsai.

CARACTERÍSTICAS



La familia del abeto es muy grande e incluye diferentes géneros y especies, separables en Abeis y Picea. Ambos se caracterizan por un follaje diminuto, una silueta esbelta y un crecimiento rápido y regular del tronco, características que los hacen particularmente adecuados para la creación de jardines y arboledas y facilitan la formación y conformación de la planta de bonsai. En Italia, el bonsái de abeto plateado (Abies alba), que es el único Abeis que crece espontáneamente en nuestro territorio, y el abeto (Picea abies), tradicionalmente utilizado como árbol de Navidad, están fácilmente disponibles.
El abeto plateado tiene un tallo recto, una corteza lisa de color blanco plateado, una parte superior plana y una corona piramidal verde oscuro. Las agujas, de hoja perenne y persistentes, son rígidas y ligeramente estrechas en la base, tienen márgenes lisos y una punta redondeada, no picante, y están dispuestas como un doble peine en ramas regulares.
El abeto se caracteriza por una corteza delgada y resinosa con un color rojizo que se vuelve marrón grisáceo en los especímenes adultos, una parte superior aguda y una corona cónica y estrecha, de forma piramidal y color verde oscuro. La rama superior es ascendente, mientras que la inferior es horizontal o inclinada; las hojas están hechas de agujas con una sección cuadrangular, puntiaguda.

EXPOSICIÓN, RIEGO Y FERTILIZACIÓN



Aunque el abeto es una especie muy extendida en áreas caracterizadas por un clima hostil, es necesario prestar mucha atención a la exhibición y cuidado del abeto bonsai. Necesita una posición muy brillante, por lo que se identifica como un bonsái al aire libre y requiere exposición al exterior, con algunas precauciones fundamentales: en los meses de invierno, es bueno proteger la planta de las heladas, cubriendo el florero y las raíces; a principios de la primavera es necesario cuidar especialmente el riego, para evitar el estrés causado por el brusco cambio climático; En los meses cálidos es aconsejable colocar la planta en un área sombreada y ventilada, para evitar la desecación excesiva del suelo.
El bonsái Abete no tolera el estancamiento del agua, por lo que es una buena práctica esperar a que el suelo se seque de manera uniforme entre un riego y otro. La operación también debe realizarse lentamente, vertiendo el agua directamente en el suelo sin mojar la planta, y la frecuencia del riego debe variar según la temporada climática: si en invierno se anticipan heladas, es aconsejable posponer la intervención o llevarla a cabo. en las horas más calurosas; En los meses cálidos, el cabello debe rociarse con agua destilada y riego frecuente, preferiblemente temprano en la mañana o tarde en la noche.
Para restaurar los nutrientes del suelo y estimular el enraizamiento, durante la temporada vegetativa, que va de abril a principios de julio, es necesario administrar fertilizante líquido orgánico cada diez o quince días, diluyéndolo en el agua utilizada para el riego.

RENOVACIÓN Y PODA


El procedimiento de trasplante debe realizarse al principio o al final de la temporada vegetativa, por lo tanto, al comienzo de la primavera o al final del otoño, pero el abeto Bonsai no tiene requisitos particulares de suelo, siempre que el sustrato sea poroso y el suelo esté turba, arena y arcilla con predominio de arena. La operación debe repetirse cada dos años en especímenes jóvenes, cada cuatro o cinco años en especímenes adultos, recordando no exponer la planta al sol inmediatamente después de la trasplante.
La formación del abeto Bonsai debe tratarse y controlarse escrupulosamente para evitar el desarrollo de una ramificación pobre e irregular. La poda de entrenamiento debe realizarse durante el período de estancamiento vegetativo (desde el otoño hasta el final del invierno), cuando la planta pierde menos linfa, tratando de darle al bonsái un perfil triangular y recortar el follaje de manera uniforme. Las heridas más grandes deben tratarse de inmediato con masilla curativa, una sustancia que también ayuda a crear una barrera contra las plagas. Durante la temporada vegetativa, para evitar una masa confusa de nuevos brotes, es bueno aplicar una selección precisa, aligerando las áreas que son demasiado gruesas y eliminando las gemas demasiado volteadas hacia arriba o hacia abajo. Durante todo el año es posible llevar a cabo intervenciones de mantenimiento, proporcionando limpiar el cabello de las ramas rotas.

ENFERMEDADES



El abeto es una planta resistente y robusta que rara vez es atacada por parásitos animales y vegetales, sin embargo, la aparición de patologías es posible si el bonsai se descuida o no se cuida adecuadamente. Las enfermedades más frecuentes son causadas por la oxidación, hongos, pulgones, lanigeri, ácaros, araña roja y cochinilla, y pueden causar coloración amarillenta o caída parcial de las hojas. Por lo tanto, se recomienda realizar tratamientos preventivos un par de veces al año, por ejemplo, administrando jin líquido o rociando aceite de pino sobre el follaje. En caso de patologías, es aconsejable actuar con prontitud, combinando el uso de una solución fungicida y germicida con la eliminación manual de la incrustación.