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Jardinería

Poda de camelia


Pode la camelia: qué herramientas usar


La poda de camelia debe realizarse teniendo en cuenta que es una operación que corre el riesgo de causar infecciones en las plantas. Por esta razón, cualquier herramienta que se use siempre debe desinfectarse cuidadosamente, ya sea tijeras o tijeras. Además, las herramientas deben ser muy afiladas, de manera que puedan realizar cortes oblicuos, limpios y afilados sin rebabas. En esencia, debemos evitar dejar los filamentos descubiertos, lo que correría el riesgo de atraer parásitos potencialmente peligrosos. Específicamente, la camelia generalmente se parece a un árbol redondeado, caracterizado por grandes flores en las ramas. La poda de entrenamiento, en particular, tiene como objetivo garantizar que la camelia, durante el crecimiento, adquiera la forma deseada. Para lograr esto, todo lo que tenemos que hacer es eliminar las ramas enfermas, secas o torpes: no solo por un requisito estético, sino también porque pueden dar lugar a enfermedades graves.

Cómo trabajar: la cubierta



Debemos comenzar a trabajar en la planta acortando primero la rama central, de manera gradual: esta intervención, llamada cubierta, permite que la camelia se enriquezca con nuevas ramas en la parte inferior, en la base del tronco. Para obtener ramas marcadas por muchas flores, los cogollos más débiles y más pequeños deben adelgazarse, de modo que solo los cogollos más vigorosos y saludables tengan suficiente alimento y espacio para desarrollarse. Los brotes deben eliminarse simplemente con un cuchillo pequeño, haciendo un corte limpio y oblicuo. La camelia debe podarse después de que haya florecido: por lo tanto, no es posible indicar un período válido para todas las especies, ya que cada variedad florece en un período diferente.

Poda de mantenimiento



La poda de mantenimiento es un procedimiento destinado a facilitar las ramificaciones laterales, en el sentido de que consiste en la eliminación de las ramas que se desarrollan hacia el interior para mantener la forma deseada. También en este caso, se aplica un corte limpio y oblicuo, en el punto por encima del nodo de rama: al hacerlo, de la gema expuesta al sol puede desarrollarse una nueva rama, que crecerá en una dirección externa. Como parte de las operaciones de poda, además, también es posible proceder con la eliminación del corte: durante los meses de verano, cuando las nuevas ramas han desarrollado al menos dos o tres nodos y tienen un color verde brillante, se debe hacer un corte decisivo y oblicuo en el nodo más cercano a la rama principal. Esta ramita, como máximo de diez centímetros de largo, será plantada, enterrada en un sustrato especialmente preparado, lista para originar una nueva cabeza de camelia. Sobre la poda de la camelia, es necesario negar la leyenda, generalizada pero incorrecta, que cree que esta especie no debe podarse. Las dos intervenciones, capacitación y limpieza, son de hecho fundamentales para favorecer su desarrollo. La poda, a través de la eliminación de la yema apical, permite que las gemas inferiores le den a la camelia un desarrollo armonioso, más equilibrado y más firme.

Poda para limpieza: con fines estéticos, pero no solo



Por otro lado, está claro que la poda no tiene que ser drástica o excesiva, pero su calidad debe evaluarse de acuerdo con el desarrollo de la planta. Por ejemplo, hay variedades que generalmente producen brotes particularmente largos en un número restringido de ramas, y en este caso la intervención es obligatoria; pero también hay variedades que crecen tupidas y bien cuidadas de forma natural, y en este caso no es necesaria la poda. Sin embargo, en el momento en que estamos a punto de intervenir, debemos recordar no podar nunca en una ramita ya crecida, sino siempre en correspondencia con una gema. De esta manera, de hecho, no hay riesgo de darle a la planta una forma descompuesta. La poda para la limpieza, por otro lado, se puede hacer en cualquier momento, y no hay contraindicaciones particulares: en resumen, en cualquier momento se puede eliminar una rama seca. Naturalmente, dicha operación debe completarse teniendo en cuenta también ciertos estándares estéticos: en resumen, se debe tener cuidado de no perforar demasiado la corona o arriesgarse a dañar el exterior de la planta.

Poda de camelia: cuidado con las plagas e insectos



La salud también juega un papel esencial, en el sentido de que una planta que es demasiado rica y densa corre el riesgo de atraer plagas e insectos considerablemente, sin mencionar que no permite que el aire y el sol entren como deberían. En conclusión, el objetivo de la poda de camelia es modificar la conformación de la planta para alargar el ciclo de producción y favorecer una producción de fruta mejor y más rápida. Desde un punto de vista estético, una planta podada es más elegante y proporcionada que una planta que no ha sido sometida a intervenciones, pero no debe olvidarse que un árbol con demasiadas ramas corre el riesgo de no permitir que las más internas obtengan la luz que necesitan: esto, debemos diluirlos. Finalmente, una producción de alta calidad solo es posible al alcanzar el equilibrio correcto entre la fase reproductiva y la fase vegetativa, pero sobre todo entre las raíces y el follaje.