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Flores

Semillas de flores


Como cultivar semillas de flores


El cultivo de semillas de flores requiere el respeto de algunos trucos básicos, que permiten dar vida a plantas exuberantes y saludables. La mayoría de las plantas perennes y anuales de floración que normalmente se cultivan en el jardín se pueden propagar fácilmente mediante la siembra, lo que brinda la posibilidad de obtener variedades y colores que no se pueden encontrar fácilmente en los viveros. Claramente, para tener plantas de alta calidad disponibles, es necesario confiar en semillas de igual calidad. Cabe señalar que las plantas con flores que generalmente se cultivan en el jardín son en realidad híbridos derivados de diferentes especies: esto significa que de las semillas cosechadas será posible tener diferentes plantas, en términos de color y tamaño, con respecto a la planta de la que se obtuvieron las semillas. . Por el contrario, los productores de semillas especializados pueden obtener las mismas plantas: aquellos que desean centrarse en esta elección, por lo tanto, pueden decidir gastar unos pocos euros más confiando en los comerciantes y viveristas que aseguran la homogeneidad de las plántulas futuras.

El suelo a utilizar: turba y arena en partes iguales



El aspecto fundamental para el éxito de la siembra es el que se refiere al suelo: la solución más adecuada está representada por una mezcla suave capaz de preservar la humedad. Por lo general, se usa un compuesto que consiste en partes iguales de turba picada y arena, que debe humedecerse antes de sembrar. Además, siempre antes de sembrar es preferible cubrir las semillas con perlita o vermiculita: estos son materiales inertes que son bastante claros, menos oscuros que el suelo, que sirven para proteger las semillas de la sequía y los ataques de insectos. Casi todas las plantas con flores se pueden plantar y sembrar directamente; la cama se puede preparar cuando las temperaturas nocturnas comienzan a estabilizarse alrededor de quince grados, en los meses de primavera, trabajando con azada y rastrillando el suelo para obtener una superficie suficientemente suave y lisa. El macizo de flores, una vez regado, se debe sembrar extendiendo: es importante esparcir las semillas de manera uniforme, evitando áreas que estén demasiado desnudas o demasiado gruesas. Hasta que los brotes hayan brotado, será aconsejable mantener la tierra sembrada húmeda, para evitar que la capa de sustrato en la superficie se seque; Por la misma razón, el uso de vermiculita y perlita, que pueden promover la humedad sin comprometer la penetración de la luz solar, puede ser útil.

Diferencias entre sembrar en campo abierto y sembrar en semillero


Las especies dotadas de una masa de raíces bastante delicada (capuchina y esculzia, solo para dar dos ejemplos) generalmente se siembran en campo abierto; en realidad, todas las plantas que se encuentran naturalmente en el jardín se pueden sembrar directamente en casa. Para las especies que, sin embargo, no son compatibles con esta opción, es obligatorio recurrir al semillero. En la práctica, con este método alternativo, las plantas de semillas ya están preparadas entre enero y febrero, es decir, en un período en el que la siembra en el jardín sería imposible debido a las bajas temperaturas nocturnas. Además, a través del semillero, ya en los meses de invierno se pueden preparar plantas que no son nativas del territorio europeo sino de África o Sudamérica, lo que en consecuencia requiere altas temperaturas para germinar. Un semillero, en realidad, no es más que cualquier contenedor de tierra dentro del cual se debe realizar la siembra. En la mayoría de los casos, se utilizan recipientes no muy grandes de menos de doce centímetros, pero nada impide el uso de bandejas de semillas con o sin agujeros. Sin embargo, estos recipientes deben colocarse en platillos especiales para que el suelo pueda estar húmedo sin tocar las semillas. Dentro del semillero, es necesario colocar una mezcla de turba y arena para regar constantemente para humedecerlo por completo. Dependiendo de la semilla, la siembra requerirá poner una o más semillas en cada hoyo. La semilla debe ser triturada para que se adhiera a la superficie del sustrato, y luego cubierta con perlita y vermiculita, para garantizar la humedad del suelo. La superficie del compuesto debe vaporizarse periódicamente, pero alternativamente será posible colocar dentro del platillo del agua para que el sustrato se moje debido a la capilaridad.

Qué hacer cuando las semillas han brotado



Cuando las semillas de las flores hayan germinado en el suelo, las plántulas deberán diluirse, dejando solo las que se hayan desarrollado mejor. En el caso del semillero, por otro lado, esta operación no será necesaria en la mayoría de los casos, pero si el contenedor está demasiado lleno, puede continuar sin problemas eliminando demasiados brotes. Las plantas jóvenes deben poder contar con una iluminación excelente, esencial para garantizar un desarrollo equilibrado y armonioso. Además, la alimentación es indispensable, en el sentido de que, especialmente después de las primeras veces, será necesario agregar minerales y agua, para que la planta pueda producir la energía que necesita a través de la fotosíntesis.